Toda relación de pareja sufre altibajos, pequeñas tensiones o ligeras discrepancias. Abordemos ahora en este artículo ese miedo en pareja, esos miedos que pueden generar conflictos, discusiones y reacciones emocionales sobredimensionadas y que pueden acabar con una relación.

Siempre que surge el miedo en una relación de pareja está relacionado con nuestras inseguridades. Es decir, es el miedo tóxico el que hace presencia y por tanto no tiene nada bueno que aportar. Sin embargo, una persona con capacidad para identificar, gestionar y desactivar el miedo, sea en el ámbito que sea, tomará la aparición del miedo como un aviso, como una oportunidad para aprender, mejorar y crecer como persona. Porque “detrás del miedo está nuestro crecimiento”.

Veamos, en primer lugar, algunos ejemplos de miedos en la pareja que pueden darse:

  • Miedo a expresar tus sentimientos: conozco muchos casos en que a una persona le da auténtico pánico expresarse abiertamente, abrirse a la otra persona. Miedo a decir te quiero, me gustas, me encantas, esto me saca de quicio, no me gusta cómo te comportas, etc. El miedo que está presente es el miedo a la reacción de la otra persona. Y lo único que estamos logrando con está anticipación es generarnos tensión a nosotros mismos y por lo tanto a nuestra relación. Comunicarse, en un tono cordial, con cariño, con asertividad, no tiene porqué acabar mal en ningún caso, a no ser que con quien hablemos tenga aún más miedo a escuchar. 
  • Miedo a decir NO: es una situación que deriva del primer punto, y que no solo se da en una relación de pareja, desafortunadamente. Decir NO, ser asertivo, es muchísimo más complicado que decir sí siempre. De ahí que genere miedos e inseguridades. Decir No, es respetar nuestros limites, es hacer valer nuestra decisión y generalmente nos posiciona frente a nuestra pareja. En este caso, tendremos que defender nuestra decisión con firmeza y argumentos. Pero recordar que nuestro fin no es enfadarnos y para ello tenemos que defender nuestra postura con empatía, calidez y cariño.
  • Miedo a la soledad: por desgracia, este es uno de los miedos que mayor factura pasan a muchas parejas. Cuando alguien tiene un nivel de dependencia muy alto, tiende a iniciar una relación casi sin pensar. O peor aún: a mantener una relación por el simple hecho de evitar la soledad. Esto, evidentemente, genera muchos conflictos de pareja, porque los cimientos de nuestra relación no son el amor y la admiración sino la dependencia y la falta de autoestima. Aprender a estar solo es igual o más importante que saber convivir en pareja, y normalmente requiere del apoyo de los amigos o de un especialista.
  • Miedo al error: ¿Y si me equivoco? No creo que haya algo más humano que equivocarse. Nacemos falibles, no infalibles. Y es que no hay otra manera de aprender a vivir que viviendo, y vivir plenamente y en continuo aprendizaje implica la posibilidad de equivocarse una y otra vez. La mejor gestión de un fracaso es aprender de cada error, si no, no sirve de nada. Además, del miedo al error, deriva el miedo a tomar decisiones, lo cual puede meternos en un bucle infinito que nos paraliza.
  • Miedo al engaño: es probablemente uno de los más comunes, y está relacionado con los celos. Cuando se ha vivido un engaño, la persona tiende a desconfiar y por miedo a que vuelva a suceder no termina de darse, ni comprometerse, para luego no sufrir tanto. Este miedo acaba siendo una profecía autocumplida. Nos lleva a estar continuamente pensando en que tarde o temprano nos mentirá y nos fallará . No podemos evitar que alguien mienta, tan solo podemos evitar ser nosotros los mentirosos. Un consejo: si alguien te miente de forma flagrante y pierdes la confianza, lo único que te queda por hacer es no pasar ni un solo segundo más con esa persona.

 

 

Cómo gestionar los miedos en una relación de pareja

Veamos, entonces, algunos consejos que nos pueden ayudar a la hora de identificar, gestionar y superar los miedos en una relación de pareja a fin de evitar que estos nos perjudiquen y contaminen una relación sana.

  • Deja que el miedo se exprese, escúchalo y asúmelo: no pasa absolutamente nada por reconocer que se tiene miedo. “La persona valiente no es la que no siente miedo, sino aquella que lo conquista”, decía Nelson Mandela. Identifica qué miedo tienes, conversa contigo mismo y trata de averiguar por qué tienes ese miedo, cuál es su origen. Y tampoco es más valiente aquel que no pide ayuda. Si la necesitas, pídela.
  • La comunicación es la clave: no hay una buena relación sin conversaciones, sin comunicación, sin interacción. Si hay algo que te preocupa o de lo que dudas, ¡comunícate! Evitar hablar de lo que te da miedo no es la solución. Ese miedo crecerá. El miedo comienza su juego y se retroalimenta cada vez que te escondes. Hay que sacarlo a la luz, sin celos, con cariño y confianza.
  • ¿Acabas de darte cuenta de que se ha activado en ti el miedo? Gestiónalo: si eres capaz de cumplir el punto anterior, estás más cerca de la solución. Hablarlo con tu pareja puede convertirse en un trabajo de equipo. Podéis gestionar juntos ese miedo individual como un equipo que se enfrenta al miedo y es capaz de gestionarlo. Tratad de hablar y llegar a conclusiones que os permitan identificar el origen del miedo y decidir que soluciones vais a aplicar para superarlo con eficacia.
  • Origen y experiencia: llegados a este punto, es posible que relaciones el origen de tus miedos con tu infancia, con tu juventud o con hechos más cercanos, de pasadas relaciones sentimentales que no salieron bien. Esto sería bueno, pues lograrías ver que tu miedo tiene un origen antiguo que para nada está relacionado con tu pareja.

En este caso, lo mejor es volver al punto 1, volver a empezar: escucha al miedo, habla con tu pareja, jugad en equipo…y por último dejar el pasado en el pasado y reencuadrar el presente en positivo. Para este camino es bueno contar con un coach.

El miedo en muchos casos es un maestro que nos indica donde tenemos que mejorar. Aceptar que la vida es cambio. Que nadie nos puede asegurar un final feliz, pero que el cariño diario, el respeto, el compromiso, la alegría y la pasión son ingredientes de las parejas felices y duraderas. La inseguridad o el miedo a perder al ser querido siempre van a estar presentes. Solo tenemos el presente, no dejemos que el miedo nos lo arruine. Si somos dos contra el miedo, no podrá con nosotros. Amor y Coraje.